“Necesitábamos encontrar una salida útil para los restos vegetales que generamos y, al mismo tiempo, aportar materia orgánica a nuestros suelos para conservar su fertilidad. Con esta planta damos respuesta a ambas necesidades y transformamos un residuo en un recurso para el propio vivero”, explica Fernando Hernandorena Ribes, CEO de Viveros Hernandorena. Asimismo, asegura que “la apuesta por la sostenibilidad nace del profundo convencimiento de que debemos preservar y mantener los recursos naturales y, si es posible, mejorarlos”.

Proceso de compostaje
El proceso comienza con la mezcla de los restos vegetales generados por el vivero y estiércol de ganado vacuno. Durante los cinco o seis meses siguientes, el material fermenta y madura bajo controles periódicos de temperatura y humedad y volteos periódicos del producto. Una vez estabilizado, el compost se analiza en laboratorio para comprobar su calidad y determinar la dosis adecuada antes de incorporarlo a los campos como materia orgánica para enriquecer los suelos.
Los primeros ensayos en cultivos hortícolas permitieron validar el compost antes de su aplicación en los campos del vivero. “Probamos el compost una vez alcanzado la maduración y observamos plantas con un sistema radicular más desarrollado, un resultado que confirmó el buen funcionamiento del proceso”, explica Jonathan Aguirre Cruz, técnico responsable del proyecto.
A lo largo de este primer año de prueba, han logrado la incorporación de entre 150 y 200 toneladas de compost al vivero.

La salud del suelo, eje de la estrategia
La producción de este compost permite a Viveros Hernandorena actuar sobre uno de los principales desafíos de su modelo productivo: conservar la calidad de terrenos utilizados de forma continuada. El aporte de materia orgánica contribuye a mantener la fertilidad y la actividad biológica del suelo, y reduce la necesidad de trasladar periódicamente la producción a nuevas parcelas, una alternativa cada vez más compleja y costosa. Esta apuesta por la sostenibilidad va más allá del cuidado de la salud del suelo y su enriquecimiento, ya que se completa con otras prácticas que Viveros Hernandorena viene desarrollando desde hace ya años, como son el control biológico en vivero, aplicado desde 2013; el uso de cubiertas vegetales durante los periodos de descanso de las parcelas; y la incorporación de microorganismos beneficiosos al compost.
Del compost al campo: una planta preparada para el trasplante
La aplicación del compost en los campos del vivero favorece el vigor de las plantas y el desarrollo de un sistema radicular más denso. Esta mejora permite obtener plantas con mayor capacidad para afrontar el trasplante y establecerse en el terreno definitivo. “Una raíz mejor desarrollada aporta al cliente una planta con mayor capacidad para afrontar el trasplante y establecerse en el campo”, señala Fernando Hernandorena Ribes.
Se repetirá el proceso en cada campaña. La próxima elaboración comenzará a finales de septiembre, con el objetivo de disponer del compost maduro entre febrero y marzo.

